Papel de Carta Remix. Parte II: Green is the new black

Otras veces, la imitación o no de un determinado personaje o motivo se desdibuja en la sospecha y los vaivenes de la moda. Creo que a nadie se le ocurriría pensar en Holly Hobbie como plagio de Sarah Kay -o viceversa. Las dos representan una tendencia estética de su época, el boom del New Romantic. Ni tampoco desdeñamos a Mi Pequeño Pony como la versión equina de Los Ositos Cariñosos -aunque tal vez lo sea. En todo caso ambos recogen la chispa que encendió Walt Disney cuando le puso una personalidad tipo a cada uno de los siete enanos de Blancanieves y que de ahí en adelante copió todo cristo. Lo cierto es que de golpe o no tanto, como en todo, se pone de moda cierta estética, y estos caprichos quedan también reflejados en los papeles.
En este post no hablaré de Hello Kitty ni de otros muchos personajes conocidos por todas. No pretendo hablar de personajes de moda sino de tendencias que trascienden una marca. Hablo desde mi experiencia personal creciendo en Argentina, por supuesto que en otros países habrá sido más o menos diferente.
Cuando empecé, era Sarah Kay y todo lo que se le pareciera.


Además de las "nenas" había dibujos de chicas más grandecitas, púberes u adolescentes, pero todo cubierto por un velo de romanticismo casto estilo calendario de ediciones paulistas, caracterizado por los colores pasteles y las imágenes desenfocadas o esfumadas.


Poco después -por lo menos en Argentina- aparecieron varias marcas con diseños que, sin dejar de lado lo hippón, e ingenuo, incorporaron un tipo de dibujo más infantil, más tipo comic, menos "realista". Empezó a diversificarse la variedad de temas de los papeles, que antes dominaba la figura humana (creo que de los papeles sin marca,  el apartado "nenes" es en el que tengo más proporción de antiguos).






Hubo un pequeño boom de casitas, que a mi madre le encantaban.


A finales de los 80 y hasta el 93-94 no había prácticamente nada, pero lo poco que había reflejaba el neón y el plástico tan de moda en esos tiempos en que los buzos (dos talles más grandes de lo neccesario) eran considerados vestimentas válidas para salir a la calle.

 
 


Con la reapertura de la importación, que trajo de nuevo papeles, vino una nueva interpretación del "romanticismo": por un lado, con fotos de parejas en plan canchero, con poca ropa, con primerísimos planos, muy Top Gun, muy Dirty Dancing, muy Robin Beck; infaltables las fotos blanco y negro con toques estratégicos de color -labios rojos, rosa roja, Harley roja: mucho rojo, que es pasión- y estampados dibujados superpuestos, firuletes y formitas geométricas bien de la época. La versión casta y pura la daban los niñitos de Kim Anderson.



Por otro lado estaban los papeles taiwaneses con infumables composiciones fotográficas o ilustradas -en riguroso suavizado de enfoque y color- con flores (rosas, azucenas, mucha gypsophila), perlas y/o encaje, algún violín o saxo, objetos de escritorio... Las dibujadas tenían algún que otro paisaje, mariposas, canastas de picnic, porches y jardincitos. Ojo, me hago cargo: en esos tiempos me parecían finíííísimos, pero bueno, era adolescente y me bullían todas las hormonas incorrectas.

 

Justo es decir que, en realidad, los papeles taiwaneses cubrían una variedad de temas y estilos apabullante. Las figuras humanas eran mayormente representadas de manera romántica, con más o menos realismo pero sin perder jamás el punto rococó.


 En cambio en los animales había de todo, desde representaciones realistas hasta dibujos feos pasando por muchos bichitos übercute y esquematicos tipo comic o dibujo infantil . Famosas las series de ositos de peluche fotografiados en multitud de situaciones cual catálogo de Playmobil.


También aparecieron los papeles tamaño A4 (o carta, en USA), gracias a la popularización de la PC y las impresoras de chorro de tinta.



De mediados de los 90 para acá, la cosa se empieza a desdibujar. Con el advenimiento de Internet y el abaratamiento de los pasajes aéreos, se facilitó el acceso a papeles de otras partes del mundo y la línea entre la moda local y La Moda se pierde. Mientras yo me compraba papeles americanos importados en Buenos Aires, en Alemania explotaba la Diddlmania. En España había marcas como Golden, a caballo entre el diseño taiwanés y el formato y la calidad europeas. El universo Kawaii, las marcas americanas y las italianas estaban reservadas a unas pocas elegidas que podían viajar o tenían quien se las trajera, pero el cambio de siglo cambió el paradigma. Hoy, desde Alemania compro cartas americanas por Amazon y se las cambio a amigas brasileñas por papeles japoneses que compraron via Hong Kong; o compro papeles ingleses en una tienda sudafricana y se los cambio a una belga por papeles italianos; o le pido un papel actual y alemán a una chica en Israel (¿para qué me lo voy a comprar si ella lo tiene para cambiármelo?). Y todo tan normal.
Qué está de moda hoy, nadie puede decirlo. Basta con mirar cualquier tienda online para ver que ningún estilo domina el mercado. Si un diseño no se vende acá, se venderá en otro lado. Un diseño que es éxito en un lugar puede fracasar estrepitosamente en otro. Lo importante es que todos están disponibles para todas. Tal vez haya que pagar gastos de envío altos, o aguantar los manejos aduaneros, pero la satisfacción de encontrar "ese" papel hace que todo el trabajo valga la pena.

¿Y vos? ¿cuáles eran los estilos de papel que más se usabaan cuando empezaste a coleccionar?

Papel de Carta Remix I: Los quieroynopuedo

Mucho tiempo sin bloguear... En el post anterior hablé de los papeles truchos, imitaciones burdas -cuando no falsificaciones en toda regla- de marcas o personajes reales.
De vuelta en el mundo de las ediciones legales, tenemos muchos papeles que, sin constituir necesariamente plagio, encuentran su obvia inspiración en los grandes del momento. Pasaba en los 80 y pasa ahora, con distintos "modelos a seguir", con distintas calidades en la copia, con más o menos sutileza (difícil que en la era pre-internet el Mr. Charles Schultz se enterara de que un imprentero en Pontevedra está transformando los dibujos de su hija maestra jardinera en Snoopy truchos, y difícil que en la era de internet una nena se trague una princesa mal escaneada e impresa en la Epson chorro de tinta como si fuera la original de Disney). Pero bueno, dicen que la imitación es la forma más sincera de admiración...
¿Que todas se pirran por Hello Kitty? Pues poner gatitas a hacer monerías, si son blancas, con moño y sin boca mejor.


¿Que los Little Twin Stars son una preciosidad? Pues a poner niñitos en plan hijos de las estrellas, y ¡que viva la era de acuario!


Y esos Ositos Cariñosos también son chulos, ¿a que sí? Ponme un osito, venga.


Y la Betsey Clark ésa, también son chulas, las muñequitas que hace. ¿No puedes hacer unas parecidas? No hace falta ni que sean bonitas.


(estos de Carama estaban desatados)

Cualquier parecido con Amy y Tim es pura coincidencia:


¿Y vos? ¿Tenés "versiones libres" de personajes de moda entre tus papeles?

Como billete de 3 dólares

Hace apenas un par de días, Miriam publicó un interesante post en su blog acerca de papeles falsificados. Sí, aunque parezca mentira, hay gente que se dedica a falsificar papeles de carta. Por supuesto que si hay falsificaciones es porque existe un mercado para éstas; como comentaba en un post anterior, en nuestra época de niñatas cambiando papeles en el patio del colegio poco nos importaba si el papel era de marca original, de un licenciatario o impreso por el imprentero del barrio (en los 80s no teníamos impresoras láser color o chorro de tinta con calidad fotográfica). En mi caso, no tengo papeles en mi colección que tan groseramente fotocopiados como los que mostraba Miriam*. Pero sí tengo papeles truchos.
Y es que hay falsificaciones y falsificaciones. Las que yo tengo no son copias exactas de papeles editados, sino imitaciones de marcas o personajes populares. En las primeras épocas ya había clones de Hello Kitty y los Little Twin Stars:


Diseños que siguen vigentes hasta el presente, a juzgar por estos papeles que me trajo de Vietnam una amiga:


Otros papeles truchos incluyen imitaciones de Blue Bear, personaje de la marca coreana Morning Glory:
 Original


Imitación
La conejita holandesa Miffy:

 Original
Imitación. "Muffy" era la perrita de una amiga.

Las ilustraciones de Betsey Clark:

Original

 Imitación, con marca y nº de serie. Esta marca, Carama, tenía muchos diseños distintos; este es el más sospechosamente parecido a Betsey Clark, pero no el único (aunque los otros parecen más inspiraciones que copias). 

Y por supuesto no podía faltar Diddl:

Original
Imitación. La primera vez que vi este papel, la chica que lo tenía lo había rotulado "Pidl" (gracias a la demasiado larga pata de la D) y no conocía el original. Gracias Ali por la foto!!!

De los plagios de Sarah Kay se podrian escribir no post enteros, sino tesis doctorales y todo. Tanto furor eran las ilustraciones de la australiana en los 80s, que cualquier dibujo lo bastante similar tenía el éxito garantizado:



 Mención aparte merecen los papeles que, sin ser imitaciones tan obvias, tienen un estilo clavado al del personaje o diseño que quieren emular. Son las nenas "tipo" Sarah Kay, los niñitos semiangélicos "tipo" Little Twin Stars, las gatitas moñudas "tipo" Hello Kitty o las chicas aputonadas "tipo" Bratz. Tema para el próximo post.

*Miento! Sí tengo, una sola hasta donde recuerdo, esta, que es copia barata de una de Sanrio que me falta el sobre

FAIL: Pingüinos desarraigados

Tengo pendiente, porque me va a llevar tiempo dar con las mejores perlas de mi colección, un post sobre el Engrish en los papeles de carta. Pero en este caso quiero compartir (o hacer catarsis) de un fail, no gramático, sino biológico. O geográfico. O ambos, qué se yo.



¡¿Pingüinos en el polo norte?! ¿Esta gente no terminó la primaria o qué?


Aclaro que el papel es japonés, no pueden tener peores escuelas que nosotros.

¿Y vos? ¿Tenés algún Epic Fail en tu colección?